El campo, gestionado por las Fuerzas Armadas de Grecia, contaba con 112 tiendas de unos nueve metros cuadrados, 87 de las cuales se hallaban dentro de una nave industrial abandonadas. Las 25 restantes se alzaban en el exterior del edificio. Las instalaciones del campo incluían baños portátiles, duchas de agua fría, lavamanos, Wi-Fi y electricidad. Todo ello contaba con un mantenimiento insuficiente y deficiente, lo que generó situaciones de insalubridad alarmantes. Se proporcionaban tres comidas precocinadas al día de escaso valor nutricional.

EL CAMPO

95%

25%

30%

45%

Sirios

Menores

Hombres

Mujeres

El campo de refugiados de Kalochori, a 10 kilómetros de Tesalónica, Grecia, fue el paupérrimo hogar, durante 10 meses, de cerca de 500 personas que, huyendo de la violencia y la persecución, habían solicitado asilo en el país heleno, y que esperaban la resolución de sus expedientes desde mayo de 2016. Todos ellos habían malvivido anteriormente en el campo improvisado de Idomeni, cerca de la frontera con la República de Macedonia, cuando ésta fue cerrada en marzo del mismo año. El campo cerró sus puertas en febrero de 2017.

LOCALIZACIÓN

Desde junio de 2016, los voluntarios, tanto los independientes como los amparados por alguna ONG, lucharon arduamente para mejorar las condiciones de vida en el campo. Ello permitió la construcción de una biblioteca y una escuela, la reparación del tejado, la creación de un huerto y de una cancha de baloncesto y la puesta en marcha de una cocina, un taller de costura y una barbería. Algunas ONG que trabajaron en Kalochori son IHA, Nurture Project, SAMS, MAM Beyond borders, Terre des Hommes, NRC o Arsis. La presencia de ACNUR, MSF u otras grandes ONG fue meramente testimonial.

Al frente del equipo de voluntarios estuvo Diane Para. Esta mujer norteamericana, resolutiva y comprometida con los refugiados, obtuvo autorización del gobierno griego para gestionar recursos y voluntarios en el campo, un hecho poco común que sirvió para mejorar las condiciones de vida de cientos de personas. En primera línea de fuego, Diane luchó, y sigue luchando, a diario contra el orden establecido, siempre desde la más estricta legalidad, para crear una comunidad pacífica donde las personas fueran tratadas como tales. Bajo su manto trabajaron decenas de voluntarios y otras organizaciones, y sus logros, muchos de ellos a costa de su patrimonio, fueron visibles en el campo, lo que la hace merecedora de toda confianza. 

 

Es una garantía de que las donaciones se destinan a la mejor causa posible, a cubrir necesidades básicas o a satisfacer las exigencias del momento. Entre otros proyectos ha gestionado la distribución de ropa, la compra y reparto de alimentos como suplemento a lo distribuido por el gobierno, la construcción de diversas infraestructuras y la inauguración de una cocina para los sin techo de Tesalónica. Tras muchos meses sobre el terreno, BARCELONA HUMAN AID ha tejido una red de personas y asociaciones de confianza que nos permiten asegurar que el 100% del dinero recaptado se emplea de la forma más eficiente.

LOS VOLUNTARIOS

  • Facebook - Grey Circle
  • Twitter - Grey Circle
  • YouTube - Grey Circle