CESRT (Chios Eastern Shore Response Team) es una asociación que presta asistencia a las personas refugiadas que llegan de Turquía cruzando el Egeo. La travesía se realiza en embarcaciones hinchables, viejos botes de madera u otras naves, generalmente ruinosas, sin ninguna medida de seguridad. Incluso los chalecos salvavidas son de juguete o hinchables. Los guardacostas turcos intentan evitar a toda costa que el viaje acabe de forma exitosa (incluso se les ha acusado de hundir deliberadamente barcos cargados de personas refugiadas), por lo que generalmente se hacen por la noche.

Las llegadas disminuyeron durante unos meses tras un pacto entre Turquía y la Unión Europea, pero en 2017 se incrementaron de forma alarmante. CESRT proporciona la primera asistencia a estas personas, que llegan asustadas, con la ropa y sus pertenencias empapadas, hambirentas y sin saber qué les deparará el futuro (probablemente sean internada en algún campo en las islas griegas del Egeo).

Entre lo que aportamos: camisetas térmicas, pantalones, comida, bebida y mantas.

Tilos es una isla en el Mar Egeo que cuenta con 800 habitantes famosa por ser la primera isla del mundo cuya energía se obtiene únicamente de energías renovables y por su compromiso con el medio ambiente. Y ahora también por su compromiso social. Es un modelo a seguir de buena convivencia entre nacionales griegos y personas refugiadas,​ que se integran con rapidez y naturalidad en la vida cotidiana de la isla.

La población estable de refugiados en Tilos no es especialmente alta (menos de 100 personas que conviven en un centro comunitario coordinado por Elena, una voluntaria griega​), pero con el aumento de las llegadas de solicitantes de asilo la isla se ha convertido en un "punto caliente". Las personas que llegan a la isla pasan en ella unos pocos días hasta que son tranferidas a campos de refugiados en otras islas (Lesbos, principalmente). Cada llegada (de decenas o cientos de personas) alteran el frágil equilibrio de la isla y se multiplican las necesidades del centro comunitario, que no puede hacer frente a los gastos.

BARCELONA HUMAN AID ayuda a financiar un supermercado autogestionado en que los refugiados pueden obtener los productos que deseen sin pagar y en función de su situación personal y familiar. El supermerdaco de la isla, a quien compramos los productos que luego ponemos "a la venta", hace la función de proveedor.

La No Name Kitchen es una asociación que proporciona ayuda humanitaria a los refugiados atrapados en Serbia. Nació en 2017 y desde entonces ha asistido a miles de personas que han quedado atrapadas tras el cierre de las fronteras de Europa. Serbia es uno de los países más peligrosos para las personas refugiadas por las políticas del gobierno y la posición de la población. Se han documentado maltratos, muertes y devoluciones en caliente. Miles de personas viven en edificios abandonados o en en campo esperando el mejor momento para cruzar la frontera y huir del infierno.

Empezaron cocinando y proporcionando comidas calientes en invierno. Siguen sirviendo más de 500 comidas al día, pero también dan clases de idiomas, proporcionan ropa, hacen sesiones de cine y distribuyen material imprescindible para sobrevivir al raso (tiendas de campaña, sacos de dormir, mantas, fogones...). Algunos miembros de BARCELONA HUMAN AID han ido a Serbia y han colaborado activamente con la NNK, por lo que conocemos de primera mano su trabajo.

El campo de refugiados donde nació BARCELONA HUMAN AID cerró definitivamente sus puertas a principios de 2017​ y sus moradores fueron reubicados en pisos, apartamentos u otros campos como paso previo a su reubicación en distintos países de la Unión Europea. Por desgracia, muchos otros mantuvieron su actividad en unas condiciones similares a las de Kalochori: problemas de abastecimiento, de higiene y salubridad, de convivencia... Diavata es uno de ellos.

Con una población muy variable que oscila entre unos pocos cientos y más de mil personas, Diavata es un campo que vive una situación difícil. La paciencia de las personas refugiadas se agota tras más de dos años esperando un futuro más claro y la desesperación se extiende imparable. Maurizio Cara es un voluntario que prometió no abandonar Grecia hasta que se solucionara esta crisis y está cumpliendo su palabra. Ha colaborado con numerosas asociaciones y lo conocimos en Kalochori, donde estaba a cargo de programas de animación infantil y juvenil. Su dedicación le ha valido ganarse la confianza de las autoridades griegas, que le han concedido permiso para acceder a todos los campos de refugiados como parte de un equipo de reacción rápida ante situaciones urgentes.

Colaboramos con la compra de comida para preparar packs de comida de emergencia cuando hay carencias en Diavata, lo que ocurre a menudo. Las personas refugiadas agradecen enormemente los vegetales frescos, las especias, la fruta, el pollo, el té, la sal, el azúcar o la leche.

 

Kalochori es un pueblo pequeño de Grecia que albergó un campo de refugiados durante algo más de 10 meses.​ Fue allí donde los fundadores de BARCELONA HUMAN AID se conocieron y siempre ocupará un lugar en nuestro corazón. 

No podemos contar la historia de Kalochori en unos pocos párrafos, por lo que os invitamos a saber más de cómo era y de lo que hicimos visitando estos enlaces.

Tras el cierre del campo,​ los residentes de Kalochori fueron diseminados a lo largo de la geografía griega. Algunos fueron instalados cerca de Tesalónica, pero otros fueron enviados a cientos de kilómetros de distancia. Ello supuso la ruptura de la comunidad y de los vínculos que habían creado y alrededor de los cuales se habían hecho fuertes. Para muchos supuso una experiencia dura separarse de sus amigos y conocidos.

Los más afortunados fueron ubicados en pisos y apartamentos, que aunque ruinosos, significaban una mejora notable respecto al campo. La autonomía que les confería vivir solos de nuevo quedaba anulada cuando se dieron cuenta que pasaban a ser olvidados por la administración y pasaban a depender enteramente de ayudas externas. Otros fueron a campos similares a Kalochori.

Durante siete meses estuvimos prestando apoyo todas estas personas con la inestimable ayuda de Diane, la antigua coordinadora de voluntarios de Kalochori. Cubrimos necesidades básicas como comida, ropa y pequeños electrodomésticos, continuamos las fiestas de cumpleaños (ahora itinerantes) e intentamos que nadie se sientiera solo.

En otoño de 2017 la mayor parte de los habitantes de Kalochori habían abandonado Grecia tras casi dos años de espera. Este hecho, junto con la marcha de Diane a sus Estados Unido natales, significó el fin de este pequeño proyecto, aunque seguimos pendientes de los que aún siguen intentando salir del país.

Raúl​ fue voluntario en Kalochori después de que los fundadores de BARCELONA HUMAN AID hubieran vuelto a casa tras su primera (que no única) experiencia allí. Su compromiso con las personas refugiadas le llevó a Grecia, donde las condiciones eran -y son- peores que en Grecia. Allí, junto con otras personas, fundó BelgrAID, una asociación que proporciona ayuda humanitaria (material y emocional) a los miles de refugiados -la mayoría afganos- atrapados en este país de los Balcanes.

Nuestro apoyo consistió en la compra de zapatos, ropa y otros productos de primera necesidad para las personas refugiadas. La gravedad de la situación en Grecia salió a la luz tras la aparición de crudísimas fotografías de cientos de personas haciendo cola en la nieve para conseguir un cazo de comida caliente, aseándose a temperaturas bajo cero y malviviendo en los bosques.

Algunos miembros de BARCELONA HUMAN AID fueron a Serbia para conocer de primera mano el trabajo de BelgrAID y ayudarles cuando apenas estaban empezando.

La TruckShop​ es una iniciativa que nació en Grecia y se acabó trasladando a Serbia por la gravedad de la situación allí y

la leve mejora de las condiciones en el país griego. Su idea es acabar con el sistema caritativo de entrega de ropa y potenciar la autonomía, capacidad de decisión y empoderamiento de las personas refugiadas.

La TruckShop empezó siendo un camión que hacía las veces de tienda de ropa. Los interesados podían acceder a él y seleccionar las prendas de ropa que quisierena en base a su situación personal y familiar. Gracias al apoyo y las donaciones, la tienda itinerante pudo asentarse y alquilar un local y un almacén​ donde gestionar las toneladas de ropa que miles de personas de toda Europa les hacían llegar. Establecieron un sistema de puntos como forma de pago y ayudaron a las personas refugiadas a recuperar la dignidad reofrzando su libertad.

Nostros les ayudamos en sus primeros pasos, especialmente en el momento en que decidieron establecerse en Serbia. Algunos de los fundadores de BARCELONA HUMAN AID fueron a ayudarles a Serbia durante casi dos meses en verano de 2017.

 
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